AUTOR: IVO MARTINS 
EDICIÓN (Cd Liner Notes) Karonte Records    FECHA: Noviembre de 2001 





Una obra puede ser parte del contenido de un proyecto, que aparece como el modelo de la propia creación, la
cual sintetiza toda una experiencia de vida. En este contexto, el artista se transforma en personaje ante aquello
que crea y de su aparente coherencia pueden derivar algunas pequeñas enseñanzas. Saberes deficitarios,
incompletos, inacabados, contradictorios, inconsecuentes, mutantes o virtuales.

Sin querer ser exhaustivo ni vincular esta elección a criterios demasiado rígidos, “Nai” de Baldo Martinez da a
conocer algunas propuestas musicales que actualmente se expresan con intensidad en el Jazz hecho por músicos
de origen europeo que se afirman segundo aquellos patrones de interacción comunicacional. Ante los títulos de
cada composición y la forma como se desarollan (O Conxuro, Pisaxes galaicas, Los Mundos de Argos, De Norte a
Sur, O Paso do Tempo, Galería de Recuerdos y Camino de Bretún), se siente la fuerte presencia de una alargada
“geografía sentimental”, un lugar vacío de tiempo, un soplo, donde nada hay a esconder, nada de almacenar, y,
por tanto, nada a ocultar.

Esta música contradice el sentido de la cómoda monumentalidad regional, cultural, étnica, “world”,... como la
negación de una autoridad, el poder sobre un pasado que orienta el presente, porque recusa todos los
condicionantes heredados y se vincula exclusivamente en simple “situación” de sí misma. El contrabajo es una
placa giratoria a través de la cual se realiza la circulación secuencial de las excelentes y depuradas
composiciones, de sus sinuosos arreglos y de las rítmicas activamente escogidas. La versatilidad de esta música se
vislumbra a partir de sus propuestas de encadenamiento, que se organizan según un modelo de saludable
desmantelamiento sonoro. Cada idea debería ser, por principio, un “ir contra alguna cosa” pero no debemos
olvidar a todos los escritores que intentan incansablemente escribir el mismo libro o aquellos artistas que insisten
en crear, la vida entera, el mismo cuadro... una singularidad y una fragilidad que se revela en las agradables
diferencias y que se va perfeccionando en el medio de los contactos entre dos repeticiones.

Apuntando hacia fórmulas exploratorias caracterizadas por la apertura de espíritu en el abordaje creativo y
experimental y trabajando sobre conceptos multidisciplinares a tener siempre en consideración, los resultados
alcanzados dejan prever curiosas interacciones entre los diversos componentes de nuestra realidad
contemporánea - el concepto versus lo tecnológico. No existe, así, ningún proceso de separación entre cada una
de las músicas. Los arreglos llevados a cabo, a través, de una vinculación al análisis histórico de los
acontecimientos como medio de comprensión del hombre de este siglo, no conseguirán mostrar nada más de él
que inadaptación y vacío ineficaz en el descubrimiento de un nuevo orden.

Como todo el arte circundante, el Jazz sufre de una intersubjetividad que depende esencialmente de la libertad
de cada uno y de su capacidad de exprimirse en un individualismo como la “última de las solideces”. Todas las
tentativas de redefinición y todas las actividades clasificatorias se reducen a actos fronterizos, limites impuestos
que ayudan a racionalizar territorios y, consecuentemente, percibir los fenómenos artísticos como objetos
absolutos, finales y reconocibles.

La mutación permanente de los modelos musicales confluyentes se acredita en la capacidad de la
inderteminación y en la relación figurativa de las innumerables variables que, en terreno del Jazz, se pueden
asumir como momentos creativos. Por consiguiente, no tomamos como indispensables los actos analíticos
definidos según modos generales de técnicas de archivo u organización cronológica. El Jazz como arte tiene la
facultad emanente de relacionarse con todas las artes y viceversa, caso contrario, sería otra cosa - y quien
prescinde de este presupuesto existe en una dimensión que se (in)capacita para el ser artístico.



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